Llegada a Viet Nam !

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Posted by Giom | Posted in Asia Sureste, El viaje, Vietnam | Posted on 26-06-2013

Vietnam nos abre sus puertas y nos da la bienvenida. Un mundo diferente se abre ante nosotros. Parece que hemos entrado en una película.

Nos despimos de Hekou, y con ello, de China. Entramos en Vietnam por la fronteriza ciudad de Lao Cai, sin ningún problema y bastante más rápido de lo que pensábamos. Los primeros pasos en un nuevo país son siempre los mismos y ya lo hacemos casi sin pensar: sacar dinero, provisiones y una tarjeta para el móvil. Después de hablar con varios contactos en Hanoi y Hai Phong nos ponemos en marcha hacia Sapa.

Tenemos suerte que el cielo está encapotado y que cae una ligera llovizna que nos refresca, porque los 34 km que hay hasta esta ciudad son cuesta arriba. Por el camino encontramos gente trabajando en los campos de arroz y maizales. A medida que vamos cogiendo altura, vamos ganando paisajes maravillosos de terrazas cultivadas, ríos y valles. También nos encontramos con diferentes etnias, con sus coloridos trajes.¡Hay más de 34 diferentes en Vietnam!

Sapa nos sorprende. Esperábamos un tranquilo pueblo entre las montañas. Pero en lugar de eso, nos encontramos con un centro turístico enorme, lleno de hoteles y luces, atestado de turistas australianos, franceses… Así que después de cenar en un pequeño mercado nocturno arroz, tofu y nem “rollitos de primavera” (no hay color con lo que nos venden en España), nos vamos a dormir.

Por la mañana subimos los últimos 15km que nos quedan hasta el pico más alto de Vietnam “Fansipan” (3143 m.) y disfrutamos de la maravillosa bajada. Una espesa vegetación cubre todas las laderas de las montañas. Nos paramos para contemplar las cascadas que brotan de lo más alto y refrescarnos metiendo la cabeza en los riachuelos de agua limpia y fresca que brotan por todos los rincones.

La opción gastronómica se multiplica cada día que pasa. Nuevas frutas aparecen en nuestro camino, como higos enormes, algo parecido al lichi (con filamentos rosas con las puntas amarillas), nuevos tipos de plátanos, fruta del dragón, etc. No dejamos de asombrarnos. También descubrimos nuevas formas de cocinar el arroz: el arroz morado o el “pegajoso” (se come con las manos, haciendo pequeñas bolas). Gracias al clima que tienen aquí, pueden cosechar el arroz dos veces al año y ahora es tiempo de recolecta. Todo el mundo se afana, a mano, en hacer manojos de arroz, secarlo, desgranarlo y almacenarlo. Los márgenes de la carretera están llenas de plásticos enormes con el arroz secándose.

Parece que estamos en una película. A veces pedaleamos entre nubes espesas que hacen que el sol, se convierta en luna, amanaceres impresionantes o atardeceres mágicos, como en el lago de “LavieVulinh”, donde paramos un par de noches para descansar de los 10% de cuestas que venimos cosechando estos días. Otras veces, la vegetación nos cubre las cabezas y por las noches el croar de las ranas y el ruido de los insectos es casi ensordecedor. Hace calor, pero de momento vamos aguantando.

La hospitalidad de la gente es enorme y casi siempre encontramos un sitio donde dormir o una familia con la que compartir la cena. LLevamos varias frases y el proyecto, escritos en vietnamita, lo que nos ayuda a comunicarnos. Siempre la mímica y el lenguaje corporal nos ayudan y nos crean situaciones divertidas.

Nos quedan sólo cuatro días para llegar a nuestro destino en el océano Pacífico: ¡Hai Phong nos espera!

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